Jesuitas Centroamérica

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Apostolado Social

La Compañía de Jesús en Centroamérica tiene organizada su labor apostólica en torno a cinco sectores:  Educación (universidades, Colegios y fe y alegría); Parroquias, Espiritualidad, Jóvenes (en proceso) y el Apostolado Social. La apuesta provincial es el trabajo intersectorial y en torno a programas regionales.

El sector social está constituido por personas e instituciones, jesuitas y laicas y laicos, que se dedican a apostolados muy variados:  centros sociales, institutos universitarios, inserción entre las comunidades rurales y/o indígenas, escuelas de formación política y ciudadana, Servicio Jesuita para las Migraciones (SJM) y para los refugiados (SJR) , apostolados en parroquias y barrios marginales de las ciudades con poblaciones excluidas, parroquias indígenas, etc.

De dónde venimos y dónde estamos

La gran desigualdad social que ha caracterizado a Centroamérica se ha fundamentado en la desigual tenencia de la tierra (granos básicos, ganado, cochinilla y añil). Con el capitalismo esta desigualdad configuró la agricultura de agro exportación (café, Algodón, azúcar, banano, carne, madera)

Los últimos cuarenta años han contemplado un cambio parcial radical. Grandes extensiones agrícolas o boscosas están siendo explotadas por la siembra de la palma africana y la exportación de sus productos. Además las grandes transnacionales mineras impulsada por el enorme aumento en los precios de los metales, han conseguido licencias de exploración y concesiones de extracción de minerales. La Centroamérica agroindustrial y ganadera se está volviendo también una región minera y de generación de energía hidráulica, tal vez en el futuro también petrolera. Los Tratados de Libre Comercio (TLC) se extienden especialmente en este contexto.

Desde que la mayoría de los Estados centroamericanos han ratificado el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos Indígenas y Tribales los proyectos hidroeléctricos se enfrentan a la pretensión jurídica de las comunidades y territorios indígenas y campesinos de ser consultados antes de que se diseñen y construyan.

Desde 1996, los procesos de paz no han cumplido con los objetivos de reconciliar actores y las víctimas de las guerras, ni han propiciado un cambio profundo de estructuras socio-económicas en los países centroamericanos que fueron escenario de los procesos de conflicto armado o que sus territorios se usaron para involucrarse en estas guerras internas. permanecen en Centroamérica las causas que motivaron la rebelión y la guerra revolucionaria en varios países.

Así pues, el retraso en los procesos de reconciliación tiene que ver también con la gran desigualdad imperante en nuestros países centroamericanos, con el alto porcentaje de pobreza humana, con la grande y creciente corriente migratoria hacia los Estados Unidos, con la gran desigualdad del género, con las amenazas ecológicas y con los años de escolarización tanto actuales como esperados. El empleo es profundamente difícil de medir en nuestros países con una informalidad tan alta en la economía. la corriente migratoria se hace más compleja cuando consideramos también el flujo sur, es decir los centenares de miles de nicaragüenses que han emigrado y emigran hacia Costa Rica y las enormes dificultades que enfrentan en un país que ha ido descendiendo desde sus antiguos parámetros de mayor igualdad y menor pobreza hacia una situación que es menos lejana hoy de la de otras repúblicas centroamericanas.

Obras del Apostolado Social

   

    

 

 

 

  

   

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