Qué época más rara y fea. Porque, aunque queramos buscar el lado bueno, qué lado bueno tiene dejar de ser como (por suerte) podíamos ser. Tan de acercarse, tan de mirarse y poder identificar tanto unos ojos como una boca. Y es que sólo podemos adivinar por la mirada, que está muy bien pero, ¿dónde…
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